¿Por qué hay diferencias entre un vino y otro?

¿Por qué un vino sabe diferente a otro? Esta pregunta, sencilla y compleja a la vez, nos lleva a explorar la gran diversidad de vinos disponibles. No se trata solo de gustos personales; hay razones específicas como la variedad de uva, el proceso de elaboración, la región de origen, la crianza y el productor que influyen en el sabor final de un vino.

Los Sabores del Vino

Las diferencias en el sabor de un vino se deben, entre otras cosas, a la combinación de acidez, azúcares, taninos y alcohol. Estos componentes determinan el tipo o “estilo” del vino. Podemos clasificar los vinos en varias categorías: blancos frescos y secos, blancos aromáticos y semisecos, blancos robustos y ricos, vinos dulces, vinos rosados, tintos ligeros y afrutados, tintos aterciopelados y medianamente robustos, y tintos robustos.

Existen otros tipos como los vinos generosos, a los que se ha añadido alcohol, y los vinos espumosos que pasan por una segunda fermentación para formar el gas carbónico que conocemos como burbujas. ¿Qué da a cada vino su carácter individual? La variedad de uva, la zona de origen, las condiciones climáticas del año, la experiencia del viticultor y el tiempo de crianza entre otros, son claves en este proceso.

La Variedad de Uva

Hablar de variedades de uva es adentrarse en un mundo fascinante y diverso, con una rica paleta de opciones. Desde los robustos tintos hasta los refrescantes blancos, cada tipo ofrece una experiencia única. Los vinos se pueden clasificar por color, como los tintos elaborados principalmente de uvas tintas, los blancos de uvas blancas o tintas sin coloración en la pulpa, y los rosados con un toque de color de las uvas tintas. 

La correcta elección de la variedad es fundamental para obtener un tipo de vino u otro, es la primera decisión que va a determinar el resultado final. Las elección de la variedad que se va plantar depende fundamentalmente del clima y el tipo de terreno que acogerá al nuevo viñedo.

Un vino puede ser monovarietal (sola variedad de uva) o puede ser una mezcla, conocida como coupage de diferentes variedades, e incluso añadas. 

El coupage o ensamblaje es una técnica donde se mezclan diferentes variedades de uva para lograr mayor complejidad. Por ejemplo, para elaborar cava se utilizan entre las variedades blancas la Macabeo, Xarel·lo y Parellada que son las más tradicionales, y cada una de ellas aporta características únicas, formando un “equipo perfecto” que da lugar a este preciado tipo de vino. 

Y esto es sólo un ejemplo, ya que sólo hablando a nivel nacional, en España podemos encontrar tantas variedades y tipos de vino que sería imposible resumirlo en unos párrafos… 

La Región

Las cepas para vino se cultivan en franjas entre los 30 y 50 grados de latitud norte y sur. El clima en estas franjas es adecuado para la maduración de los racimos mientras se mantiene cierta acidez.

En el hemisferio norte, se producen vinos en América del Norte y Europa, mientras que en el hemisferio sur, en América del Sur, Australia y Nueva Zelanda. Se habla de «Nuevo Mundo» y «Viejo Mundo» para diferenciar regiones tradicionales de nuevas regiones productoras.

En climas fríos, los vinos suelen ser menos alcohólicos, más ácidos y sutiles. Climas templados producen vinos con más cuerpo, con mayor graduación alcohólica y menor acidez. Estos factores se conocen como terroir y son fundamentales en la clasificación de vinos en Europa. Sistemas como la Apellation d’Origine Contrôlée (AOC) en Francia y la Denominación de Origen (DO) en España regulan estas características.

La Añada

La añada de un vino indica el año de la vendimia. En climas fríos, las variaciones climáticas pueden afectar mucho el vino. En climas templados, estas variaciones son menos marcadas y la añada no es tan crucial. Sin embargo, en cualquier caso, conocer la añada nos da pistas sobre las condiciones climáticas del año y cómo podrían haber influido en el vino.

El Productor

El productor de vino es como un chef que, aunque siga una receta básica, ajusta la composición según las características de las uvas vendimiadas cada año. Las decisiones tomadas por el enólogo, como el momento de la vendimia, la temperatura de fermentación, el uso de barricas de roble y el tiempo de crianza, afectan directamente al sabor y calidad del vino.

Por ejemplo, el tiempo en barricas de roble puede mejorar el vino al agregarle complejidad y sabores únicos, pero un exceso de tiempo puede enmascarar los sabores naturales de la uva. La experiencia y sensibilidad del enólogo son esenciales para equilibrar estos factores y producir un vino perfectamente equilibrado y por lo tanto, de calidad.

La Crianza

El vino, al ser una sustancia viva, cambia a lo largo de su ciclo de vida. La mayoría de los vinos están diseñados para ser consumidos jóvenes y no mejoran con el tiempo. Sin embargo, los vinos de alta calidad, elaborados con las mejores uvas, pueden mejorar con la crianza en barricas de roble y posteriormente en botella.

VINO JOVEN: embotellado después de que se haya producido la fermentación alcohólica. No pasa por barricas, y de hacerlo, pasa de entre 3 y 6 meses. Conocido como “vino del año” por lo que se comercializa durante el mismo año de la cosecha o el año siguiente.

VINO CRIANZA: envejecimiento mínimo 24 meses en bodega. Este tipo de maduración se da en dos fases: una primera, el vino debe reposar en barrica de roble un mínimo de 12 meses; una segunda, que se lleva a cabo en la botella hasta cumplir los 24 mese. En el caso de vinos blancos y rosados, el tiempo mínimo de envejecimiento en barrica es de 6 meses.

VINO RESERVA: el periodo de envejecimiento de los vinos reserva tiene que ser mínimo de 3 años. Debe permanecer un mínimo de 12 meses en barrica y  hasta completar los 36 meses, guarda en botella. Sin embargo, para los vinos blancos y rosados, el período de crianza es de 2 años, de los cuales 6 meses como mínimo en barrica.

VINO GRAN RESERVA: el periodo de envejecimiento que debe ser de 5 años, al menos 2 años deben transcurrir en barrica de roble y 2 años en botella. Para así aportar más matices al sabor y el cuerpo final del vino. Se comercializan a partir del sexto año. Para vinos blancos y rosados, se considera gran reserva a los vinos que han permanecido 4 años en maduración, con un mínimo de 6 meses en barrica. Se comercializan también a partir del sexto año.

Factores Adicionales

Parcela: La composición del suelo tiene una influencia directa en el sabor del vino. Según el tipo de suelo se obtendrán vinos más o menos alcohólicos, más o menos aromáticos, más o menos expresivos…

Entre los tipos de suelo más comunes en España para el cultivo de uva podemos encontrar arcillosos, arenosos, calizos, franco-arcillosos, pedregosos, pizarrosos y volcánicos. 

Altitud: La altitud influye en la temperatura y la exposición solar. Viñedos en altitudes moderadas (750-1000 metros) logran un equilibrio entre acidez y maduración, produciendo vinos frescos y complejos.

Viento: El viento puede acelerar la maduración y prevenir enfermedades. En regiones como Cariñena, el viento es preferido para evitar la botritis. Sin embargo, en regiones otras regiones, el viento puede ser un reto para los viñedos.

Pendiente: Viñedos en pendiente tienen menos retención de agua, obligando a las raíces a profundizar más y buscar nutrientes, lo que resulta en vinos con mayor concentración de sabores, son este tipo de parcelas las que se destinan a vinos de alta calidad.

Vegetación del entorno: Viñedos rodeados de vegetación diversa pueden beneficiarse de una mayor biodiversidad, que influye en los microorganismos presentes y, en consecuencia, en el sabor del vino.

Cara norte y cara sur: En el hemisferio norte, viñedos en laderas norte producen vinos más frescos y ácidos, mientras que las laderas sur producen vinos más cálidos y potentes. En el hemisferio sur, esto se invierte.

Nubosidad: Períodos de nubosidad sin lluvia permiten una maduración lenta de la vid, equilibrando la maduración del azúcar y los aromas. Este fenómeno es menos frecuente debido al cambio climático, que ha aumentado la insolación y la graduación alcohólica de los vinos.

La Clave para la Diversidad del Vino y el Papel de Francisco Sanahuja Maquinaria


Las diferencias entre los vinos son el resultado de una combinación de factores que incluyen la variedad de uva, la región, la añada, el productor y la crianza. Cada uno de estos elementos contribuye a la complejidad y singularidad de cada vino, ofreciendo una amplia gama de sabores y experiencias.

En este contexto, empresas como Francisco Sanahuja Maquinaria juegan un papel crucial. Con más de 50 años de experiencia en la fabricación y distribución de maquinaria agrícola y enológica, Sanahuja proporciona las herramientas necesarias para que los pequeños y medianos productores puedan elaborar vinos de alta calidad. Su compromiso con la sostenibilidad y el respeto por los ciclos naturales asegura que cada etapa del proceso de elaboración sea óptima y ecoamigable. Al conocer estos factores y contar con la maquinaria adecuada, podemos apreciar mejor la diversidad del mundo del vino y hacer elecciones más informadas al disfrutar de esta maravillosa bebida.

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